Praxis Terapéutica Ecléctica

Mi intención es presentar la filosofía que nutre mi práctica profesional en el campo de la nutrición, la salud, el entrenamiento, e incluso podríamos decir que mi vida en general.
Una de las deficniciones de la Real Academia Española de la lengua para la palabra “eclecticismo”  hace referencia, literalmente, a la Escuela filosófica que procura conciliar las doctrinas que parecen mejores o más verosímiles, aunque procedan de diversos sistemas.
Para muchos, el eclecticismo no es más que una forma de abordar el conocimiento sin posicionarse, o evitando confrontar ideas, buscando únicamente evitar el conflicto y contentar a todos. Nada más lejos de la realidad.
El eclecticismo como estilo de vida es, de hecho, una postura que requiere trabajo, flexibilidad, determinación, compromiso y valentía, pues no podemos tratar de conciliar las hipótesis o teorías que no conocemos. Aquí entra en juego el trabajo. Si queremos adoptar una postura ecléctica tendremos que trabajar (estudiar, investigar) con disciplina las principales tendencias que nutrirán nuestra praxis terapéutica.
Ese trabajo deberá ser riguroso y extremadamente aséptico para no caer en el tremendo error de pre-juzgar o juzgar a la ligera lo que nos propone una institución, una corriente de pensamiento científico o un autor concreto. Es lo que considero como flexibilidad.
El trabajo disciplinado, con una actitud flexible debe tener muy presente cuál es el objetivo, de lo contrario se corre el riesgo de dispersarse demasiado. Por lo que creo que la determinación también engrosa la lista de cualidades necesarias para practicar un eclecticismo sincero y eficaz. Una persona ecléctica debe mostrar una fuerte determiación, ya que cuando alguien se adentra en una tendencia o una escuela determinada, será “invitada” a creer que esa es la única o mejor propuesta en el panorama.
Sólo con trabajo disciplinado, flexibilidad y determinación no puedo asegurar mi propuesta ecléctica, pues se requiere un estado de alerta constante ante las novedades, los nuevos conocimientos o puntos de vista que pueden modificar mi postura actual. Está bien ser flexible para poder estudiar distintos puntos de vista, pero requiere el compromiso de estar atento a qué ocurre a mi alrededor en términos de posibles nuevas fuentes de conocimiento, nuevas evidencias o experiencias susceptibles de influir en nosotros.
Finalmente creo que un estilo de vida ecléctico pasa por momentos realmente oscuros de confusión, frustración y duda, que pueden llegar a generar miedo. Miedo a no tener una identidad definida y a no contar con el respaldo de ninguna institución, escuela, etc. Miedo por haber obrado de un modo con el que, tiempo después, puede que esté en desacuerdo. Miedo de no encontrar respuestas al estudiar tantas posibilidades y formular
tantas preguntas. Por todo ello considero que el eclecticismo como estilo de vida requiere valentía.

Aunque, como se puede imaginar, no simpatizo demasiado con las etiquetas, podríamos decir que, lejos de encorsetarme en una de las decenas (o quizá cientos) de escuelas, tendencias, y autores sobre nutrición, entrenamiento, salud…, mi propuesta sería una Terapéutica Ecléctica: Nutrición Eclectica, Entrenamiento Ecléctico, etc.

Autores: Jose Ávila, MSc, y mi amigo y colega, F. Carreño – Gálvez, PhD.

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