Mercedes, 28 años.

Es difícil determinar cuando comenzó mi problema. Es comúnmente conocido que las mujeres sufrimos, en ocasiones, de problemas vaginales: picores, flujo excesivo, infecciones por hongos, cistitis, sequedad vaginal…

En mi caso, todo empezó cuando tenía unos 20 años, a partir de ese momento cada verano sufría de alguna cistitis que era tratada con antibióticos por mi médico. Con 23 años, también en verano, tuve una infección por hongos vaginales. Esta candidiasis se convirtió en algo habitual cada verano.

El problema se agravó cuando, en el verano de 2009, estas infecciones fueron recurrentes, todos los meses, al menos una o dos. Fue entonces cuando empezaron mis visitas al médico de cabecera. Para mi médico, esto era algo normal. “Hay mujeres propensas a esto y tú eres una de ellas”. Mis análisis estaban bien. Visité también al ginecólogo y al urólogo. Tampoco obtuve una solución ni respuesta distinta. Mis problemas de salud se agravaron. A las infecciones por candidiasis se sumaron dolores de articulaciones, erupciones cutáneas (una especie de sarpullido y pequeños granos con pus) principalmente en barbilla, cuello y pecho.

Tras un año de desesperación y angustia por no saber que me estaba pasando, decidí indagar por mi cuenta en Internet. Encuentras mucha información, alguna errónea pero otra bastante interesante. Descubrí entonces un Blog sobre Candidisis Crónica donde supe de la existencia de lo que me podría ayudar a acabar con este mal: la Nutrición Ortomolecular.

Los hongos estaban en mis intestinos, arraigados, y la única manera de “matarlos” era dejar de proporcionarles las sustancias que los alimentaban. Como no conocía ningún especialista en Medicina Ortomolecular compré algunos libros y empecé a cambiar mi dieta. Así estuve un año hasta que paseando encontré una tienda de productos ecológicos donde aparecía el teléfono de un Nutricionista Ortomolecular. No lo dudé y me puse en contacto con Jose Ávila. Esta fue la mejor decisión que pude haber tomado porque hoy estoy, tras casi un año de severo tratamiento y estricta dieta, recuperada.

He de reconocer que a las dos semanas de comenzar con el tratamiento basado en suplementos vitamínicos y dieta empecé a notar la mejoría: nada de infecciones, mi piel estaba perfecta y menos pálida, mi pelo mucho más brillante y limpio durante más tiempo, sin dolor en las articulaciones, mucho más feliz y con mucha energía.

No voy a mentir, ha sido muy duro, he pasado meses sin poder comer fuera de casa, sin apenas vida social en cuanto a lo que comer y beber se refiere. He encontrado opiniones para todos los gustos, quienes me apoyaban y quienes criticaban lo que hacía. Sin embargo, he de decir que estaba tan convencida de que esto acabaría con mi problema que en ningún momento he flaqueado. Me he adaptado a todas las situaciones y he compensado el no poder cenar con amigos o tomar “algo” con compañeros, realizando otro tipo de actividades, o simplemente uniéndome a la fiesta tras haber comido y cenado en casa.

Ahora he aprendido lo que mi cuerpo necesita y aquello que es perjudicial. Sé como comer, como cocinar los alimentos para que conserven la mayor parte de sus nutrientes intactos y cada cuanto comer. En resumen, he aprendido a cuidarme y querer mi cuerpo que es el bien más valioso que tengo, YO.

Gracias Jose por el tiempo compartido, tus consejos y tus conocimientos.

Mercedes

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