E-954 Sucralosa (Splenda®). ¿Inocuo?

La microflora intestinal normal representa un conjunto complejo, dinámico y diverso de microorganismos, que normalmente habitan en el tracto gastrointestinal. En condiciones normales, entre la flora y el huésped, existe un beneficio mutuo (simbiosis), donde el anfitrión aporta los nutrientes necesarios para la supervivencia de la microbiota y las últimas cumplen múltiples funciones en relación a la síntesis y absorción de determinados nutrientes. Varios estudios han recogido la interacción huésped-microbio en la etiopatología de numerosas enfermedades, y el potencial terapéutico de la manipulación a través de la dieta del microbioma.

La disbiosis intestinal, puede dar lugar a importantes implicaciones patológicas. Las bacterias comensales del intestino son esenciales para el mantenimiento de la integridad de la función de barrera de la mucosa. La alteración de  la integridad anatómico-funcional de esta barrera ha sido relacionada en diversos estudios con la etiopatología de diversas enfermedades: Síndrome de Intestino Irritable, Enfermedad Inflamatoria Intestinal, Síndrome Metabólico, Obesidad y Cáncer.

En 2008, en Journal of Toxicology and Environmental Health, se publica un estudio donde  los investigadores describen el impacto sobre la microbiota intestinal de ratones a los que se les administró sucralosa:

– La sucralosa reduce en un 50% las bacterias beneficiosas del intestino. Esta situación predispone a la disbiosis intestinal, condición previa a la pérdida de permeabilidad selectiva de la barrera intestinal que provocaría una activación del sistema inmune que podría cronificarse (low grade inflammation).

Sin título

– Aumenta el pH en el intestino con la consecuente proliferación de la flora putrefactiva (disbiosis-leaky gut sindrome-low grade inflammation).

– Afecta las glicoproteínas; las cuales tienen efectos importantísimos en relación a la salud, especialmente si se toman ciertos medicamentos, ya que éste hecho, puede provocar una disminución del efecto terapéutico de quimioterápicos, de anti-retrovirales,  y de fármacos utilizados en el abordaje de enfermedades cardíacas.

– Es absorbida por la grasa (contrario a lo que se afirmaba).

En otro artículo publicado en 2012 en World Journal of Gastroenterology, el autor afirmaba que la sucralosa puede ser un factor clave causante de la enfermedad inflamatoria intestinal, a través de la inhibición de las bacterias beneficiosas del intestino, la inhibición de la inactivación de las proteasas digestivas y sobre la digestión de la capa de moco (bacterias mucolíticas) y la barrera intestinal (las bacterias -Proteasa-moco-Barrier). Esta nueva hipótesis sugiere que la colitis ulcerosa (CU) y la enfermedad de Chron (EC) son dos síntomas de la morbilidad en sí mismos, en lugar de dos enfermedades diferentes. Que ambas son causadas por el debilitamiento de barrera del intestino y sólo se diferencian en que la UC se debe principalmente al aumento de la infiltración de las bacterias intestinales y el reclutamiento de neutrófilos resultante y formación de abscesos en la cripta, mientras que el EC se debe principalmente al aumento de la infiltración de antígenos y partículas del lumen intestinal, y el reclutamiento de macrófagos resultante y la formación de granulomas.

En los últimos años, y atendiendo al desconcierto que existe en la población frente a las asociaciones que la ciencia ha establecido entre determinados edulcorantes sintéticos (sacarina, aspartamo, etc.) y patologías graves, la Inductria de los suplementos deportivos a comenzado a utilizar sucralosa como edulcorante sintético en muchos de sus productos. En este sentido, habría que ser cauto sobre todo en deportes que vayan acompañados de una respuesta inflamatoria sistémica, como por ejemplo el triatlón.

La empresa Maxifuel, patrocinadora y proveedora oficial de suplementos de la Federación Española de Triatlón, añade sucralosa a algunos de sus suplementos [por ejemplo Viper Boost®: Maxcarb (mezcla patentada de dextrosa y maltodextrina), L-tartrato de L-carnitina, aroma, gluconato de magnesio, colorante (betacaroteno), cloruro de sodio, taurina, ácido málico, ácido cítrico, cafeína, glucuronolactona, edulcorante (sucralosa)].

Hay que leer las etiquetas y ser cautos frente al consumo de productos que contengan sucralosa. Sobre todo si se trata de productos que se consumen en cantidades importantes, debido a su frecuencia de consumo, como ocurre con los suplementos deportivos.

Autor: José Ávila.

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2 comentarios sobre “E-954 Sucralosa (Splenda®). ¿Inocuo?

  1. Hola, soy Cecilia Robles, nutrióloga, me gustaría comentar que se deben tomar con reserva los estudios citados, ya que el del 2008 fue refutado por un panel de expertos en junio del 2009 (Expert Panel report on a study of Splenda in male rats, Regulatory Toxicology and Pharmacology), en donde se estipula que este estudio es deficiente en varias áreas críticas que ponen en duda su confiabilidad e interpretación de los resultados con respecto a los efectos de sucralosa, por lo que no se puede inferir que la sucralosa tenga algún efecto adverso sobre la flora intestinal.

    En relación al estudio del 2012, éste solo indica como hipótesis que podría haber una relación entre edulcorantes como la sacarina y la sucralosa en el desarrollo de la enfermedad inflamatoria intestinal y que se requiere investigación para demostrarlo.

    1. Buenos días Cecilia,
      en primer lugar gracias por tu aportación.

      Si bien es cierto que el estudio citado en 2008 fue refutado como recoge la referencia que aportas, lo mismo ocurrió con los hallazgos de Morando Soffritti en relación al tema del aspartamo (lo comenté en un post anterior, te recomiendo su lectura; y la lectura del editorial que Soffritti dedicó a sus detractores en Archive of Environmental Health Perspectives en 2008). Cuando aparecen este tipo de hallazgos, la Industria, a través de sus “paneles de expertos”, se encarga de ningunear, demonizar, desprestigiar, los hallazgos que han visto la luz y que por supuesto van encontra de sus intereses.

      No obstante, aquí tienes más referencias…

      En 2013, en Journal of toxicology and environmental health, se publica una revisión “Sucralose, a synthetic organochlorine sweetener: overview of biological issues” que regoge:

      1. La sucralosa interactúa con sensores químicos en el tracto digestivo que juegan un papel en la sensación de sabor dulce y en la secreción hormonal.

      2. En ratas, la ingestión de sucralosa ha demostrado aumentar la expresión de la glicoproteína-P (gp-P) y dos isoenzimas del citocromo P -450 (CYP) en el intestino. Gp-P y CYP son componentes clave del sistema de desintoxicación presistémica involucrado en el metabolismo de fármacos de primer paso. El efecto de la sucralosa en el metabolismo de fármacos de primer paso en humanos, sin embargo, todavía no ha sido determinado.

      3. En ratas, la sucralosa altera la composición microbiana del tracto gastrointestinal (GIT), con reducción de las bacterias beneficiosas. Aunque los primeros estudios afirmaron que la sucralosa pasa a través del GIT sin cambios, posteriores análisis sugirieron que algunos de los edulcorantes ingeridos se metabolizan en el GIT, esto se sabe gracias a los perfiles radiocromatográficos que han detectado extractos metanólicos en las heces de las ratas después de la administración oral de sucralosa.

      4. No existen datos en ralación a la seguridad de estos metabolitos de la sucralosa. No obstante, la sucralosa y uno de sus productos de hidrólisis resultaron ser mutagénicos en concentraciones elevadas en varias puebas.

      5. Cocinar con sucralosa a altas temperaturas podría generar cloropropanoles, una clase de compuestos potencialmente tóxicos. Estudios en humanos y roedores demostraron que la sucralosa puede alterar la glucosa, insulina y los niveles de (GLP- 1 ). Tomados en conjunto, estos hallazgos indican que la sucralosa no es un compuesto biológicamente inerte.

      En septiembre de 2013, en Diabetes Care, se publica “Sucralose affects glycemic and hormonal responses to an oral glucose load”. Los datos deribados del tto en humanos, demuestran que la sucralosa afecta a la glucémia y a la insulina en respuesta a una carga oral de glucosa en personas obesas que normalmente no consumen edulcorantes no nutritivos”.

      Tampoco hay que pasar por alto lo que ocurre fuera del laboratorio…
      En la web: http://www.truthaboutsplenda.com, se recogen las declaraciones de los efectos deribados del consumo de sucralosa por parte de los consumidores. Algunos de los efectos secundarios más comunes reportados incluyen:

      – Problemas gastrointestinales.
      – Convulsiones, mareos y migrañas.
      – Visión borrosa.
      – Reacciones alérgicas.
      – Aumento de azúcar en la sangre y aumento del peso corporal.

      Creo que no es necesario seguir esperando respuestas por parte de la “ciencia oficial”. Esa ciencia sesgada por la Industria que hará todo lo que esté en su mano para que la sucralosa, junto con el aspartamo, la sacarina, etc… se sigan comercializando. ¿Cuántos años debemos seguir consumiendo a diario productos de “dudosa” seguridad?

      Saludos. De nuevo, gracias por tu aportación.

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